La señorita Rinaudo se acercó al pizarrón blandiendo estoicamente una tiza.
Algunos alumnos sonrieron. Ella los escuchó, pero siguió incólume en su extraño
- La vida de los minerales es efímera, señores; un cristal, no es sólo un cristal sino
En el pizarrón, con sutil destreza, armó una especie de hexágono surcado de
filamentos que se esparcían más allá de cualquier límite.
- Este es el tema, todo está aquí.- dijo Si lo quieren ver.- Concluyó.
En el exterior, casi al unísono, sonó el timbre.
Los alumnos se precipitaron fuera del aula. Clara Rinaudo pensaba, mientras
guardaba sus apuntes, que sus experimentos habían llegado muy lejos.
- Disculpe señorita Rinaudo.- Escuchó a su lado, ella miró como tapando sus
escritos, era el preceptor, el señor Valverde.
- La espera la señora Rectora, quiere hablar con usted.
- Bueno, muy bien, junto mis cosas y voy, gracias.-
El señor Valverde se quedaba como queriendo decirle algo que no se animaba.
- Necesita algo más Roberto.- Volvió su mirada al hombre inquieto.
- No, no, disculpe.- Dijo Valverde y se retiró.
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